En el ganado ovino, el estrés térmico no solo baja la producción en litros; afecta directamente a los componentes de la leche (grasa y proteína). La sala de ordeño suele ser el punto de mayor hacinamiento. Una oveja estresada por el calor libera adrenalina, lo que bloquea la oxitocina y dificulta la bajada de la leche, dejando leche residual en la ubre y aumentando el riesgo de mamitis. ¿Por qué invertir en ventilación específica para ovejas? • Reducción de la frecuencia respiratoria: Evitamos el agotamiento metabólico. • Menos humedad ambiental: Clave para prevenir problemas respiratorios y procesos infecciosos. • Confort para el operario: Un ambiente fresco mejora la higiene y la atención al detalle durante el ordeño. La tecnificación del sector ovino pasa por entender que el confort térmico es rentabilidad pura.